Existe un mito peligroso que circula en muchas comunidades: la idea de que primero se resuelve el caso penal y, después, si acaso, uno se preocupa por la inmigración. Para un ciudadano, quizás. Para un inmigrante, ese orden puede costarle la residencia, la libertad o el derecho a permanecer en el país. La verdad que casi nadie le explica es…